Estados Unidos ha cerrado su Embajada en Siria por motivos de seguridad y el embajador, Robert Ford, y el resto de empleados ya se han marchado del país, según ha informado este lunes el Departamento de Estado en un comunicado. Por otro lado, el presidente estadounidense, Barack Obama, ha descartado la opción de usar la fuerza para derrocar a su homólogo sirio, Bashar al Assad.
El reciente aumento de la violencia, como demuestran los bombardeos efectuados en Damasco el 23 de diciembre y el 6 de enero, ha generado preocupación por la posibilidad de que nuestra Embajada no esté suficientemente protegida frente a ataques armados", ha dicho la portavoz Victoria Nuland.
"Nosotros, al igual que otras misiones diplomáticas, transmitimos nuestra preocupación por la seguridad al Gobierno sirio, pero el régimen no ha respondido adecuadamente", ha añadido.
El aumento de la inseguridad "deja claro, una vez más, el peligroso camino que ha elegido Al Assad y la incapacidad del régimen para controlar totalmente Siria", además de "poner de relieve la urgente necesidad de que la comunidad internacional actúe sin demora para apoyar el plan de acción de la Liga Arabe" antes de que "ya no sea posible aplicar una solución política", dice el comunicado.
También el ministro de Asuntos Exteriores británico, William Hague, ha anunciado este lunes que llama a consultas a su embajador en Damasco y que el embajador sirio en Londres ha sido convocado al Foreign Office con motivo de la escalada de violencia en la que se encuentra sumido el país árabe.
El jefe de la diplomacia británica ha manifestado la "repugnancia" que siente el Gobierno británico ante la violenta represión de la oposición al régimen del presidente Bashar al Assad, y ha explicado que transmitirán este mensaje al embajador sirio en Londres.
"Es un régimen condenado y asesino. Seguiremos apoyando con fuerza a la Liga Arabe. Ampliaremos la coalición internacional para la paz en Siria. Intensificaremos la presión diplomática y económica sobre el régimen", ha afirmado Hague durante una comparecencia en el Parlamento británico.
Rusia y China vetaron el sábado una resolución en el Consejo de Seguridad que tenía el respaldo de Estados Unidos y sus aliados europeos y árabes y que apoyaba el plan de paz de la Liga, el cual pedía que el presidente sirio cediese el poder.